Rilke

 21 febrero, 2018      por Claudia Urbano García

Palacio de sensaciones para la vista y el paladar

A una ciudad como Barcelona hay que exigirle lugares como este. Hay que exigirle lugares como este porque existe una tendencia al pragmatismo que, muchas veces, deja de lado el importantísimo detalle de conservar la grandeza que ha acompañado a algunos espacios desde siempre. No es el caso de el nuevo Restaurante Rilke, que se sustenta en el entresuelo de un edificio antiguo del Eixample conservando toda su esencia clásica en el interior: la exquisita restauración de las columnas, paredes y techos que combinan con un mobiliario Art Decó, y un servicio y vajillas que van a juego con la estética. El resultado es un palacio ecléctico de sensaciones donde crees transportarte a otra época, pero saboreando la renovada cocina de Rafa Peña y Jaime Tejedor, que tiene en común con el local la elegancia de sus platos.

Una de las salas privadas (izqda) y salón principal del Restaurante Rilke (dcha)

Una de las salas privadas (izqda) y salón principal del Restaurante Rilke (dcha)

En la calle Mallorca, 275 (no se equivoquen, es el mismo portal a través del cual se accede al resto de pisos), encontramos el timbre al que hay que llamar para que se nos abran las puertas al idilio. Nos recibe Susana Krcivoj –jefa de sala de Rilke– en una sala con una gran vidriera en el techo y la barra donde Juan Serrano prepara unos cócteles que son una auténtica obra de arte. En la carta, diecisiete cócteles, dos de ellos sin alcohol, y uno que hace honor al restaurante que antes albergaba este mismo espacio: el Beltxenea.

Una de las salas privadas con reserva previa (izqda) y salón principal de Rilke (dcha).

Una de las salas privadas con reserva previa (izqda) y salón principal de Rilke (dcha)

A elección, dos grandes salones con vistas al jardín interior de película y un salón principal de sillones amplios y cálidos, además de varias salas privadas, cada una con un estilo –y finalidad– completamente distinto; diremos que unas son más privadas que otras.

Solo por el disfrute visual, uno debería adentrarse en este palacio al menos una vez, pero vamos a hablar de la comida que es lo que hará que siempre quieras volver.

Caballa con berenjena y crême fraîche y Torrija de escalivada, sardinas y sofrito

Caballa con berenjena y crême fraîche y Torrija de escalivada, sardinas y sofrito

Antes de que nos diera tiempo a echar un vistazo a la carta, nos traen un aperitivo de la casa y, dejándonos llevar por las recomendaciones de Susana Krcivoj en cuanto a los entrantes, nos pedimos una caballa con berenjena y crême fraîche que se deshacía en la boca, y una torrija de escalivada, sardinas y sofrito. Las expectativas se empiezan a cumplir desde el principio. Pero dos entrantes es poco para quedarse contentados tratándose de la cocina que estamos hablando, así que pedimos también el trinxat de patata y judía del ganxet y los canelones de faisán. Si la imagen hablase poco de ellos (que no), os decimos que el sabor y las texturas son indescriptibles.

El buen gusto por las texturas y el acabado de los platos se ve en todos sus entrantes. Para dos personas, entre tres y cuatro entrantes es lo que recomendamos; más allá del plato principal, siempre hay que dejar espacio para el postre.

En cuanto a los principales, si tuviésemos que recomendar un solo plato que no puedes irte sin pedir, sería el arroz con pescado de roca, ¡lo pediríamos mil veces…! Junto con el cochinillo ibérico con calabazas y patatas estaban para no dejar rastro en el plato; y eso hicimos. Lo que haremos también cuando volvamos, será probar cualquiera de los otros principales – cinco de carne y cinco de pescado– que, no tenemos duda, serán otro acierto.

Rafa Peña, chef del Restaurante Gresca, define su cocina de temporada, catalana pero con influencias de fuera, contemporánea, creativa y, esta vez, con el proyecto de Rilke–dice– algo más refinada. Con los entrantes ya lo empezamos a notar pero con los platos principales se confirma. Por su parte, el jefe de cocina Jaime Tejedor, maestro de la alta cocina con numerosos premios a la espalda, termina de ponerle la guinda al pastel. Otro trabajo bien hecho del Grupo Kafka –como ya esperábamos después de haber visitado sus Café Kafka y Bananas, esta vez en unión con el Grupo Confitería.

Datos de interés:

Qué: Restaurante Rilke.

Dónde: Carrer Mallorca, 275.

Horario: L-D | 13:30h – 2:00h.

Precio: 40-50€/pax.

Contacto:  reservas 937648952 y eltenedor.es.

 

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