A casi todo el mundo le gusta viajar, pero no todos disfrutan del proceso que implica planificar, especialmente cuando se trata de diseñar un itinerario: decidir qué ver, dónde parar o cómo organizar cada jornada. A menudo, es un proceso que puede resultar abrumador por la cantidad de dudas que surgen. ¿Cómo decidir qué ciudades visitar, cuántos días dedicar a cada lugar o qué experiencias no hay que dejar escapar?
En medio de la avalancha de información que existe hoy en día, los itinerarios de viaje se han convertido en una en una brújula esencial para aprovechar al máximo cada destino. Pero, ¿es posible diseñar un itinerario perfecto?
Para resolver esta pregunta, hablamos con Ángela, creadora de Comiviajeros, uno de los blogs de viajes más leídos de España y un referente para quienes buscan inspiración, información clara y guías realmente útiles. Desde que comenzaron a compartir sus vivencias, Ángela y Fran —cofundadores de Comiviajeros y compañeros de viaje (y de vida)— han ayudado a miles de personas a organizar sus rutas con itinerarios detallados que combinan los imprescindibles de cada destino con lugares menos conocidos, auténticos y sin postureo.
En esta entrevista, Ángela nos habla de cómo entiende la planificación, cuáles son los errores más comunes y qué consejos aplica cada vez que diseña una ruta. Una conversación llena de ideas útiles y consejos reales que demuestran que, aunque la perfección no exista, un buen itinerario puede marcar la diferencia.

P: Ángela, ¿cómo nació Comiviajeros y en qué momento decidiste que los itinerarios serían una parte fundamental del blog?
R: Comiviajeros nació de forma bastante natural. Tanto Fran como yo siempre hemos sido muy organizados al viajar, y cuando preparábamos nuestras escapadas por libre, diseñábamos itinerarios muy detallados: qué ver cada día, cómo movernos, cuánto tiempo dedicar a cada sitio, dónde comer… Todo eso lo hacíamos para nosotros, para exprimir al máximo cada destino sin perdernos nada.
En 2017 decidimos dar el paso y crear el blog, porque sabíamos que podía ayudar a muchas personas que quisieran visitar lugares en los que ya habíamos estado. De esa forma, todo el trabajo previo que ya habíamos hecho nosotros les ahorraría tiempo y esfuerzo.
Empezamos a crear guías muy detalladas, con itinerarios realistas y completos, porque era justo lo que nos hubiera gustado encontrar cuando comenzamos a viajar por libre. Cuando preparas un viaje no solo buscas inspiración, también necesitas una ruta clara, ordenada y con sentido.
Con el tiempo, nos dimos cuenta de que esto era precisamente lo que más valoraban nuestros lectores. Por eso, hemos cuidado y perfeccionado los itinerarios hasta convertirlos en una de las señas de identidad de Comiviajeros.
P: ¿Qué significa para ti la palabra “itinerario perfecto”? ¿Existe realmente o es más una guía flexible?
R: Para mí, un itinerario perfecto no significa que sea rígido o que esté cronometrado al minuto. Al contrario: significa que es realista, bien estructurado y adaptado a tus necesidades como viajero.
Un buen itinerario te da seguridad, te ayuda a aprovechar mejor el tiempo y a tomar decisiones más acertadas, pero siempre dejando margen para la improvisación o los imprevistos.
La clave está en que sea una guía útil y flexible al mismo tiempo. Siempre decimos que los itinerarios de Comiviajeros son «copiables», pero también personalizables. Son una base sólida que puedes seguir tal cual si quieres ir sobre seguro, o adaptar según tus gustos, presupuesto o ritmo.
No existe un único itinerario perfecto, pero sí formas de diseñar uno que encaje contigo.
P: ¿Qué factores consideras imprescindibles antes de empezar a crear un itinerario?
R: Fran y yo siempre tenemos en cuenta varios factores clave a la hora de diseñar un itinerario.
El primero es el tiempo disponible. No es lo mismo organizar una ruta de 7 días que una de 21. El tiempo lo condiciona todo: qué destinos puedes incluir, qué ritmo llevar o cuántos traslados asumir sin que el viaje se vuelva agotador.
También es clave preguntarse qué tipo de viaje quieres hacer: ¿naturaleza, cultura, gastronomía o descanso? Y, por supuesto, conocerte como viajero: no es lo mismo viajar en pareja, solo, con niños o con amigos.
Y sin duda, el presupuesto es otro de los factores que más condiciona. Luego entran en juego otros aspectos más técnicos, como las distancias entre destinos, las conexiones de transporte o la época del año. No es lo mismo planificar un viaje por el norte de Europa en enero que por el sur de España en agosto. Hay que prever todos los escenarios desde el principio para poder diseñar un itinerario lógico, fluido y que se disfrute de verdad.
P: ¿Cómo equilibras en un plan de viaje los lugares turísticos icónicos con las experiencias más auténticas o locales?
R: Es una de las partes más bonitas y, a la vez, más complejas de diseñar un itinerario.
Por un lado, la mayoría de las personas quiere conocer los grandes iconos de cada destino, como es lógico. Pero también buscamos que descubran ese otro lado más auténtico y local, que muchas veces es el que deja huella.
Siempre buscamos un equilibrio realista. Si un lugar turístico es muy popular, lo incluimos, pero damos consejos para evitar las horas punta, sacarle más partido o incluso proponemos alternativas menos masificadas.
Al mismo tiempo, incluimos rincones poco conocidos: restaurantes locales, mercados, pueblos pequeños o rutas a pie que te conectan con el destino de forma diferente.
Ese equilibrio entre lo esencial y lo inesperado es lo que convierte un viaje en una experiencia completa. En cada itinerario intentamos que haya, al menos, un momento visualmente impactante y otro que destaque por lo humano o lo auténtico.
P: ¿Cuál es el error más común que cometen los viajeros cuando planifican su viaje?
R: Sin duda, el error más habitual es querer abarcar demasiado. A todos nos ha pasado alguna vez: ver un mapa y pensar que todo está cerca, o hacer una lista interminable de cosas “imprescindibles” y tratar de meterlas todas en el mismo viaje.
Pero la realidad es que suele generar más estrés, cansancio e incluso decepción, porque al final no se disfruta de nada como se merece. Siempre digo que es mejor ver menos, pero disfrutarlo más. Un itinerario debe ser realista con el tiempo, la logística y el ritmo del viajero.
Otro error muy habitual es no dejar huecos para descansar, improvisar o adaptarse sobre la marcha. Un buen plan no debe estar milimetrado: tiene que dejar espacio para respirar.
P: ¿Qué papel juega el tiempo disponible a la hora de organizar un itinerario?
R: El tiempo disponible es la base de cualquier itinerario. Siempre digo que es el marco donde todo lo demás debe encajar: traslados, visitas, descanso, comidas… todo parte de ahí. Por eso, es lo primero que analizo antes de diseñar una ruta.
No es lo mismo tener cuatro días para una escapada que dos semanas para recorrer un país. En función de eso, defino cuántos lugares incluir sin que el viaje se convierta en una carrera contra el reloj. Hay que ser realista con los tiempos. Si un lugar requiere al menos dos días para disfrutarlo, hay que asumirlo y no intentar verlo en una mañana. Un buen itinerario respeta el tiempo real del viajero y prioriza la calidad frente a la cantidad.
P: ¿Qué herramientas digitales utilizas para diseñar itinerarios (mapas, apps, blogs, etc.)?
R: Sin duda, la herramienta que más utilizamos Fran y yo es Google Maps.
Nos sirve no solo para calcular distancias, sino también para visualizar la distribución geográfica de lo que queremos ver y empezar a organizar las etapas del viaje de forma lógica. Creo mapas personalizados por capas, donde marco puntos de interés, restaurantes, alojamientos, etc. Eso me ayuda muchísimo a visualizar y estructurar cada jornada.
Y para la planificación general, consulto siempre blogs de viajes especializados, porque las vivencias de otros viajeros me parecen clave para afinar detalles que muchas veces las guías tradicionales no recogen.
P: ¿Cómo influye la información de blogs de viajes, como Comiviajeros, en la planificación de itinerarios de los viajeros
R: Estoy convencida de que los blogs de viajes han transformado por completo la forma en que las personas organizan sus viajes. Y no lo digo solo como creadora de uno, sino también como lectora habitual.
La información que encuentras en blogs como Comiviajeros es práctica, actualizada y basada en experiencias reales. Eso la hace mucho más valiosa que muchas guías genéricas o contenidos escritos sin haber viajado.
Quien entra en uno de nuestros artículos encuentra una ruta detallada día a día, con tiempos estimados, mapas, precios, consejos logísticos, enlaces útiles, recomendaciones gastronómicas y de alojamiento… todo probado por nosotros. Eso genera una gran confianza, y lo vemos reflejado en los mensajes que recibimos a diario.
Los blogs aportamos un valor añadido que va más allá de la información: acompañamos, damos contexto, anticipamos problemas y compartimos soluciones. Y eso, al planificar un viaje, marca la diferencia.
P: ¿Recomiendas organizarlo todo de antemano o dejar un margen para la improvisación?
R: Depende del destino, la duración del viaje y el perfil del viajero. Pero, en general, soy muy partidaria de llevar una buena base organizada, especialmente si tienes pocos días o si el lugar exige reservar con antelación. Un itinerario bien definido te permite optimizar el tiempo y reducir el estrés.
Eso sí, ese plan no es inamovible. Siempre dejamos márgenes para la improvisación: una tarde libre por si surge algo especial, una comida sin reserva o un día con opciones abiertas según el ánimo o el tiempo.
La clave está, como en casi todo, en encontrar el equilibrio.
P: ¿Cuál ha sido el itinerario más complicado que has diseñado y por qué?
R: Probablemente el de Japón. No porque sea un destino especialmente difícil, sino porque hay tanto que ver y tan poco margen de error logístico, que diseñar una ruta coherente fue todo un reto. Tuvimos que encajar muchas ciudades, visitas culturales, experiencias en la naturaleza, gastronomía, transporte… todo en un viaje de duración limitada.
Además, al ser un país tan eficiente, todo funciona con horarios estrictos y normas claras.
Había que coordinar trayectos en tren bala, líneas regionales, la disponibilidad de alojamientos con buena relación calidad-precio… y al mismo tiempo, dejar espacio para pasear por barrios locales, visitar templos o simplemente disfrutar del ambiente.
Nos llevó semanas diseñarlo, pero fue uno de los itinerarios que más satisfacción nos ha dado, tanto a nosotros como a quienes lo han seguido después. A día de hoy, sigue siendo uno de los más consultados en Comiviajeros.
P: ¿Qué consejos darías a alguien que viaja por primera vez y quiere diseñar su propio itinerario?
R: Lo primero que le diría es que no intente hacerlo perfecto desde el principio.
Lo mejor es empezar por lo básico: elegir el destino, definir los días y seleccionar los lugares que más le interesan. A partir de ahí, ya puede empezar a trazar una ruta coherente.
También le recomendaría apoyarse en blogs de viajes, mapas y herramientas digitales, que facilitan muchísimo la planificación.
Y un consejo que siempre doy —y que aplico en mis propios viajes— es visualizar el viaje como un mapa mental: de dónde sales, por dónde pasas, cuántas noches dedicas a cada lugar, cómo te vas a mover…
El mejor itinerario es aquel que te permite disfrutar sin sentir que vas con prisa todo el tiempo.
P: ¿Notas que los viajeros de hoy buscan itinerarios más personalizados que antes?
R: Sí, totalmente. Antes, una guía genérica con un par de recomendaciones era suficiente para mucha gente.
Hoy, los viajeros buscan rutas ajustadas a su estilo, su presupuesto y sus intereses personales. Quieren saber no solo qué ver, sino en qué orden hacerlo, cuánto tiempo dedicar a cada lugar, dónde comer bien sin gastar demasiado, cómo evitar las multitudes… Buscan una personalización real y ajustada a sus prioridades.
En Comiviajeros lo vemos a diario: hay quien sigue el itinerario exactamente, pero también mucha gente que nos escribe para adaptarlo a sus fechas, su ritmo o su forma de viajar (por ejemplo, en familia o con niños).
Por eso, nuestros itinerarios están diseñados como una base sólida pero flexible, que puedes ajustar como si fuera un puzzle.
P: ¿Qué impacto ha tenido la digitalización y las redes sociales en la forma en que planificamos viajes?
R: Ha supuesto un cambio radical. Antes, planificar un viaje implicaba consultar guías impresas, foros o recomendaciones de boca a boca. Ahora tenemos acceso ilimitado a cientos de blogs, vídeos cortos, reseñas en tiempo real… Es una ventaja enorme, aunque también puede resultar abrumador si no se sabe por dónde empezar.
La digitalización ha democratizado la planificación: hoy puedes diseñar una ruta por Japón o por la Costa Oeste desde el sofá de casa. El verdadero reto ahora es saber filtrar la información, porque no todo lo que circula en redes es útil o fiable.
En Comiviajeros trabajamos precisamente para combatir eso: filtramos el ruido digital y ofrecemos contenido práctico, realista y verificado por nosotros mismos, para que organizar tu viaje sea más fácil y menos estresante.
P: Por último, ¿qué significa para ti inspirar a miles de personas con tus itinerarios en Comiviajeros?
R: Significa muchísimo. Es una mezcla de orgullo, responsabilidad y gratitud. Cuando empezamos con Comiviajeros, nunca imaginamos que nuestras guías o itinerarios podrían ayudar a tanta gente a cumplir sus sueños de viaje.
Y que alguien nos diga: “gracias a vuestra guía he hecho el viaje de mi vida” es algo que aún hoy nos emociona tanto como el primer día.
Para mí, lo más bonito es saber que hemos hecho más fácil algo que al principio puede parecer complicado. También nos alegra mucho haber inspirado a tantas personas a viajar por libre, con confianza, y a descubrir el mundo a su ritmo.
Comiviajeros no es solo un blog con rutas: es un proyecto con alma. Saber que detrás de cada artículo hay personas reales que lo usan, lo viven y lo agradecen es lo que nos da fuerza para seguir haciéndolo con la misma pasión de siempre.
