El restaurante del Eixample que eleva el concepto de bodega tradicional
En el concurrido Eixample siempre se encuentran opciones para todos los paladares, es sin duda una de las ventajas de este barrio. De entre toda esta oferta, esta vez fuimos a Bodega Borràs, Calle Casanova, 85. Tiene un toldo azul que la hace muy reconocible, y que esconde muy bien el comedor que encontramos dentro; lleno de gente: parejas, mesas redondas con platos para compartir, y con una barra protagonista donde se consumen los platos de una forma más informal.

Íbamos a ciegas y eso jugó un papel muy importante. El concepto bodega debe tener elementos muy claros: cocina local de calidad, dando protagonismo al producto y con una oferta de bebidas a la altura de la comida que se sirve.

Entrada restaurante
Su carta de vinos empieza con aquellos vinos de KMO, algo que cuesta encontrar y que se agradece infinitamente. Estando en una zona productora tan importante como es Cataluña, encontramos opciones de todo tipo y estilo: espumosos, ancestrales, rosados, blancos, tintos naturales… ¡Qué bien poder elegir entre esa variedad! Nuestra elección para esa noche fue uno de los vinos que elaboran en Bodegas Pardas: Blau Cru 2022, una malvasía de sitges súper aromática y que iba a acompañar bien la cena.
Y, enseguida, empezaron a presentarnos los platos con un orden muy bien pensado: abrimos con la Gilda clásica, una apuesta segura con oliva gordal rellena a mano, y creednos que el relleno a mano se notaba. Pero la sorpresa llegó rápido con la Gilda Borràs de jurel. En apariencia no se parecía a una gilda, hasta que lo probabas. El ácido del vinagre, la aceituna y la piparra eran una emulsión que tomabas junto con el jurel. Todo quedaba en un bocado muy elegante donde el jurel y la piparra son muy buenos amigos.
- Gilda rellena a mano
- Gilda de jurel
Los encurtidos siempre son una muy buena opción para empezar y abrir el estómago, ya que seguidamente empezamos con platos con mucha personalidad y profundidad de sabores: el Canelón de pato es un plato que hemos visto cómo ha proliferado entre muchos locales de la zona. Es un acierto seguro siempre y cuando esté bien ejecutado, como fue en este caso: el guiso del relleno era intenso y con un sabor a pato definido, cubierto con una salsa de ceps y trufa que integraba todo el plato, pasta cocida al punto y muy bien emplatado: ni un pero.
- Codorniz escabechada
Seguimos con la Codorniz escabechada y a la brasa con verduras encurtidas. Aquí es donde se notó claramente el nivel de cocina: el escabeche es sutil y las hortalizas encurtidas que la acompañaban están tratadas con una precisión impecable, manteniendo una textura tersa y crujiente que contrastaban muy bien con la suavidad de la carne de la codorniz. Esta última había pasado por dos procesos que le aportaban mucha complejidad: primero escabeche suave y después el punto ahumado de la brasa.
Para nosotros, si hay un plato que justifica la visita es la Papada ibérica con chipirones. Es, sencillamente, una oda al mar i muntanya tradicional catalán. La untuosidad de la panceta con la textura del chipirón funciona a la perfección, y más si lo abrazas todo con una parmentier al Pedro Ximénez suave y sabrosa. Una salsa de manual: brillante, reducida y con el dulzor justo. El must absoluto de la carta.
- Papada ibérica y chipirones
- Lingote de cordero
Aunque en este punto ya estábamos saciados, tuvimos la suerte de estar dispuestos al último pase: el Lingote de cordero de Aragón. El cordero, al cocinarse durante mucho tiempo a temperaturas controladas, consigue fundir la grasa con la carne y adquiere una textura muy sedosa y agradable. Al enfriarlo te permite darle forma y pasarlo por la plancha para conseguir una costra crujiente. Aquí de nuevo, destaca el tratamiento del jugo del asado, muy potente y bien trabajado, junto a unas peras al romero que aportan el frescor necesario para compensar la intensidad de la carne. Un muy buen broche final a la cocina salada.
Es regla básica dejar siempre hueco para los postres, muchas veces son lo responsables de cerrar la experiencia por todo lo alto. En este caso probamos los dos que nos recomendaron:
Un Milhojas de crema catalana con un hojaldre muy crujiente y caramelizado y la Torrija Borràs, cremosa, sin excesos de azúcar y rellena de una crema de almendra. ¡Una verdadera delicia!

Milhojas de crema catalana
Es un restaurante que ya está guardado en favoritos en mi lista de tops, y que te soluciona la papeleta siempre que necesites quedar bien:
- Una comida con clientes y compañeros de trabajo.
- Una celebración más íntima con alguien especial.
- Llevar a tu padre para verlo disfrutar.
- O cenar con amigos de forma improvisada y salir felices.
Apúntalo y nos cuentas 😉
Os dejamos los precios para que os hagáis una idea:
- Gilda clásica, de oliva gordal rellena a mano (3,80€)
- Gilda Borràs de jurel con piparras y emulsión de oliva (12€)
- Canelón de pato del Lluçanès con ceps y trufa (15€)
- Codorniz escabechada y a la brasa con hortalizas encurtidas (17€)
- Papada ibérica con chipirones y parmentier al Pedro Ximénez (18,50€)
- Lingote de cordero de Aragón, jugo del asado y peras al romero (25,50€)
- Milhojas de crema catalana
- Torrija borràs
- Vino: Pardas Blau Cru, DO Penedès. (29€)
Datos de interés:
Qué: Bodega Borràs Restaurant
Dónde: Carrer de Casanova, 85, Eixample, 08011 Barcelona
Cuándo: De lunes a sábado, de 13h a 16h30 y de 20h a 24h
Cuánto: entre 35€ y 65€ por persona
Más información: bodegaborras.com






