Vuelve la terraza más icónica de Barcelona
Muchos barceloneses veteranos te dirán que recuerdan La Font del Gat como uno de los sitios más memorables de la ciudad. Desde finales del siglo XIX, en este merendero de estilo modernista se hacían las «fontades» unas celebraciones populares donde las familias comían, bebían y bailaban. Después de muchos (demasiados) años, el grupo Confitería quiere volver a popularizar este concepto en la que instantáneamente se convertirá en una de tus terrazas favoritas.

Un sitio idílico.
Llegar a La Font del Gat no es difícil (a pie o en transporte público, por ejemplo), pero tienes que querer ir. No te lo vas a encontrar de casualidad. Y esto es porque está en un jardín idílico, lejos de todo donde se crea un ambiente único. El edificio de Puig i Cadafalch es uno de los atractivos, pero lo que destaca es el patio lleno de sillas y mesas plegables, una brasa enorme donde los cocineros preparan los manjares, una zona de juegos y las lucecitas que lo decoran todo.
El grupo Confitería ha querido mantener el espíritu tradicional ofreciendo comida catalana. Lo principal pasa por el fuego: espetos de carne, pescado y verduras todos los días, excepto los domingos, que usan la brasa para cocinar arroces de «mar i muntanya». La carta se completa con tapas de toda la vida, buenos vinos y cócteles deliciosos.

La terraza de La Font del Gat.
Si como nosotros quieres probar lo que sale de la parrilla, tienen un menú específico que incluye un aperitivo, dos espetos con acompañamientos y guarnición. Nosotros, aparte, lo complementamos con otras tapas y acabamos cenando maravillosamente.

Tabla de quesos de Kike Ojanguren.
Antes de comenzar el menú pedimos una tabla de quesos artesanos de Kike Ojanguren, un asturiano que vive en Barcelona y dedica todos sus esfuerzos en hacer este manjar… y se nota.

Ensalada rusa con ventresca.
También probamos su ensalada rusa con ventresca y pimientos escalivados y su coca de roastbeef con mayonesa de sardina ahumada, que nos entusiasmó.

Coca de roastbeef con mayonesa de sardina ahumada.
En este punto, empezamos el menú levantándonos y yendo a una barra donde puedes escoger entre gazpacho casero o ensalada de lechuga y cebolla de proximidad. Pocas cosas más clásicas y refrescantes que eso. Parece una tontería, pero nos encantó la sencillez de esto.
De espetos escogimos el de cordero ras el hanout y el de onglet de ternera al vino blanco y nos encantaron, especialmente la primera. También tuvimos la ocasión de probar un par de sardinas a la brasa, cosa que ya no se estila mucho en la ciudad y desde aquí queremos reivindicarlo: pídetelo si te gusta el pescado, por favor.

Espetos a la brasa.
Acabamos la velada con dos postres de toda la vida: un milhojas (que traen de la histórica panadería Vilamala del Born) y un limón helado. Lo acompañamos de un vaso de ratafía, el licor más catalán que si no has probado ya estás tardando.
La verdad es que quedan pocos sitios con tanta historia en la ciudad como La Font del Gat (se ve que es habitual encontrarte parejas que se casaron allí y que vuelven para rememorar ese día) y es un placer poder disfrutarlo tal y como se hacía hace más de 100 años.
Entérate de todo lo que hacen en La Font del Gat siguiéndolos en Instagram y ve reservando mesa de cara el verano para no quedarte sin (aunque siempre guardan algunas para los que no tienen reserva).
Datos de interés:
Qué: La Font del Gat.
Cuándo: Mi – Ju: 12:00 – 00:00 h | Vi – Sá: 12:00 – 01:00 | Do: 12:00 – 22:00 h.
Dónde: Pg. de Santa Madrona, 28 (en los jardines de Laribal).
Precio: 30 € por persona (cenando, aprox.).
