Donde las tapas y el vino son un lujo para el paladar
No somos los primeros en hablar de Can Bo. Es uno de los restaurantes que ha dado más que hablar últimamente. Y no es para menos. Es un sitio que respira una harmonía perfecta en muchos sentidos: harmonía entre los estilos de los chefs Oliver Peña y Lorenzo Cavazzoni, harmonía entre la propuesta de tapas y de vinos y harmonía del interiorismo elegante con el bullicio de la ciudad.

Tagliatelle fresca de Lorenzo con ragú de rabo de toro.
Can Bo es el nuevo restaurante situado en los bajos del Grand Hotel Central de Vía Laietana. Los ventanales enormes lo integran perfectamente con esta calle que se concibió inspirándose en las avenidas de Nueva York. El director culinario es Oliver Peña, con una estrella Michelin por su restaurante Teatro Kitchen Bar, por lo que podemos esperar un espectáculo gastronómico. Tras los fogones está Lorenzo Cavazzoni, chef ejecutivo de Grand Hotel Central. Esta pareja de cocineros ha creado una carta de tapas y platillos para compartir, que pone el producto de proximidad en un pedestal. Aunque la mayoría de platos sean locales, hay algunas propuestas italianas elaboradas con ingredientes de aquí que nos volaron la cabeza.
Esta combinación de procedencias también queda reflejada en la carta de vinos que ha creado el sommelier Amador Marín. En esta encontramos muchas referencias catalanas de bodegas pequeñas, pero también vinos italianos muy difíciles de encontrar en nuestra ciudad. Además, también hay una interesante propuesta de bodegas clásicas españolas. Definitivamente, te recomendamos que pidas consejo a tu camarero porque seguro que va a acertar.
Nosotros fuimos a cenar un día de muchísima lluvia. El Can Bo fue un oasis de tranquilidad y elegancia que nos hizo olvidar la tormenta.

Gildas XXL.
Empezamos con uno de los indicadores que un restaurante se toma el producto en serio, las gildas. ¡Vaya gildas! Las hacen tan grandes que te recomiendan que te la comes en dos bocados. Excelentes. De las mejores que hemos comido últimamente.

Presa ibérica “tonnata”.
Lo siguiente fue el primero de los dos platos que combinan Italia con España: presa ibérica “tonnata”. Es su versión del plato piemontés de ternera fría con mayonesa de atún. En su caso, lo hacen con uno de los cortes más buenos del cerdo, la presa ibérica. La salsa la hacen con atún, anchoa, alcaparra y huevo duro, y le queda de fábula. Además, le añaden pepinillo encurtido para limpiar la boca entre bocados.

Carpaccio de picaña madurada 60 días.
En Can Bo quieren tanto el producto local que tienen dos secciones de la carta exclusivamente dedicadas a embutido y queso. Nos recomendaron que probásemos el carpaccio de picaña madurada 60 días, y eso hicimos. No podemos decir mucho más, aparte de que se nota que tienen muchísimo criterio a la hora de elegir qué entra en su restaurante.

Brioche de pulpo en adobo.
De la carne pasamos al producto marino con el brioche de pulpo en adobo, con cebolla morada y salsa mojo. La única crítica que tenemos al respecto es que nos hubiéramos comido uno de un palmo. Pero aún quedaban dos platos fuertes.
Uno de sus creaciones estrella de Can Bo son las tagliatelle fresca de Lorenzo con ragú de rabo de toro. Son un homenaje a la madre del chef, que amasaba pasta cada domingo para su familia. Lorenzo ha cambiado un poco la receta para acercarla a nuestra gastronomía, cambiando la carne tradicional por el rabo de toro. Esto lo convierte en algo súper meloso y muy potente de sabor. Solo por esto ya valió la pena caminar bajo la lluvia.

Albóndigas de vaca vieja madurada con patatas paja.
Acabamos los platos principales con las albóndigas de vaca vieja madurada con patatas paja. Un plato sabrosísimo con unas albóndigas que gustarían hasta la más exigente de las abuelas.

Tiramisú.
Y para terminar… tiramisú. Lorenzo se hace suyo este clásico con una montaña de mascarpone cremosísimo que cubre un brioche perfectamente bañado en café. Un postre muy goloso que nos sacó una sonrisa.
Queremos insistir un momento en el vino. Pedimos que fueran maridando algunos platos con vinos de su carta, y fue una experiencia maravillosa. Desde espumosos, pasando por vinos naturales ligeros, otros más intensos y hasta vino dulce… todos acertadísimos.
En definitiva, Can Bo es un SÍ enorme. Nos ganó el respeto que le tienen a la experiencia del comensal: desde los ingredientes hasta la bebida, pero también el servicio, la decoración… un conjunto de cosas que te hacen sentir en un sitio especial. Así que te recomendamos que reserves mesa para una de aquellas cenas en las que quieres disfrutar de una velada única. Ah, y pásate por su Instagram para ver más creaciones y novedades.
Datos de interés:
Dónde: Via Laietana, 30.
Cuándo: LU-DO: comidas y cenas.
Precio: 60€ por persona (aprox.).
