Un sumibiyaki en medio del Raval
Si no conoces Carlota Akaneya, que sepas que estás a punto de descubrir uno de los restaurantes más especiales de Barcelona. Y que no te extrañe si se convierte en tu restaurante japonés favorito.

Yasai to kinoko y cortes del día de Matsusaka beef.
Carlota Akaneya nace después que Ignasi Elías descubriese un restaurante en Japón llamado Akaneya Junshinken que le marcó profundamente. Desde entonces, se obsesionó con la idea de abrir un sumibiyaki (en japonés significa algo así como «asar con carbón») en Barcelona, y así lo hizo en 2011, convirtiéndolo en el primer restaurante de este tipo en Europa. Lo hizo con Felipe Fernández, y lo llamaron Carlota porque así se llama su madre. A este le siguieron el Pilar Akaneya en Madrid y el Marie Akaneya en París.
La experiencia que tienes como comensal en Carlota Akaneya es única. Se ha vuelto uno de aquellos restaurantes que recomendamos a todo el mundo porque lo que vives dentro es una locura para tus sentidos. Es un restaurante que nos hace felices, así de claro te lo decimos.

La parrilla en el centro de la mesa.
Nada más sentarte en la mesa, intenta no asustarte. Los camareros y los cocineros van a gritar algo en japonés, y lo hacen con todos los clientes. Para que lo sepas, te traducimos más o menos lo que dicen. Quien te ha acompañado a la mesa dice: «¡han llegado X personas!». Los camareros gritan «¡bienvenidos!». Finalmente, desde la cocina vas a oír un grito que significa «¡un placer!». Esto es un homenaje a las tabernas japonesas, donde se hacía esto para que la cocina supiera el ritmo que tenían que llevar sacando platos.
En Carlota Akaneya puedes escoger entre 2 menús degustación: el Akaneya y el Fukuroi. Tienen más o menos la misma cantidad de platos, los dos incluyen usar la barbacoa, pero el segundo tiene los productos más exclusivos. Nosotros nos decantamos por el Fukuroi y nos voló la cabeza (aunque vimos el otro menú en la mesa de al lado y también es espectacular).
La cena empezó con un chupito de Umeshu, un sake de ciruela japonés. Lo hacen así porque la mejor cena que han comido los propietarios, en las afueras de Tokyo, empezó con este licor y querían hacerle un homenaje.

Edamame.
Después vinieron algunos aperitivos, empezando por los edamame. Estas judías verdes de soja son súper populares en los restaurantes nipones, pero aquí las asan y las perfuman con hierbas aromáticas, convirtiendo un plato que hemos probado muchas veces en algo de otro mundo. Lo que también es habitual en los japoneses es la sopa de miso, y en Carlota Akaneya hacen una de las mejores que vas a probar (la vieira que lleva dentro ayuda…). Esta la acompañan con un cubo de tofu caramelizado que le da un toque dulce al salado de la sopa.

Sopa de miso y tofu caramelizado.
Pasamos ya a la carne con el tonkatsu, un filete de lomo de cerdo macerado y rebozado de una manera muy delicada. Viene con una salsa de miel y mostaza que le queda deliciosa, así como un poco de col china muy crujiente.

Tonkatsu.
Mientras todo esto pasa, un camarero ha venido con un cuenco lleno de carbón al rojo vivo y te ha llenado la barbacoa que hay al centro de la mesa. Ojo: no es un carbón cualquiera. Los propietarios se fueron a Japón a probar (sí, probar) diferentes tipos de carbón para escoger el mejor (el que hace menos humo, aguanta más y da mejor sabor a la carne). Nunca hubiera pensado que diría esta frase, pero ahí va: es el carbón más bonito que he visto nunca.
Encima de la parrilla, ponen una pequeña olla para que se cocine con el calor del carbón. Es el yasai to kinoko, un hotpot de verduras y setas con Mentzuyu, un caldo muy popular. Mientras este se cocina, te traen el primer corte de carne, que es el cuadril de ternera Matsusaka. Este se tiene que cocinar dentro del hotpot, y después lo bañas en una salsa miso ponzu. Con este bocado empieza un festival de carnes premium que no se te va a olvidar nunca.
- Yasai to kinoko, un hotpot de verduras y setas con Mentzuyu.
- Corte del día de Matsusaka beef.
- Corte del día de Matsusaka beef.
Del mismo tipo de carne, de la Matsusaka beef, te traen tres cortes del día diferentes para poder probar los matices de cada uno. Uno de ellos, el zabuton (paleta) está preparado en un estilo similar al tataki (se come casi cruda). Los otros dos te los traen crudos para que los prepares en la parrilla. El corte que nos gustó más fue el harami (entraña) por lo meloso que era, pero el corte del lomo también está delicioso. Todo esto está acompañado por el yasai to kinoko que ya teníamos encima de la mesa, con arroz blanco. Además, puedes controlar el nivel de picante tanto de la carne como del caldo con las especies y salsas que te traen.
Y ya pasamos a la joya de la corona, la carne Matsusaka wagyū de Ito Ranch. Carlota Akeneya y su hermana Marie Akaneya fueron los primeros restaurantes de Europa en importar esta carne tan exclusiva, considerada por muchos como la mejor de Japón (y… ¿del mundo?). En este menú vas a poder probar dos cortes.

Aguja de Matsusaka wagyū de Ito Ranch.
Primero te traen el corte del día, que en este caso fue aguja. Viene acompañado por tres tipos de sal (una de ellas un poco picante) y con instrucciones específicas de cocción para sacarle todo el partido: solo se tiene que cocinar por un lado. Así te aseguras que no se escapa la grasa, ya que tiene mucha parte del sabor. Es indescriptible lo bueno que está esto y cuán tierno es…

Nigiri de lomo bajo de Ito Ranch de Matsusaka.
Pero lo mejor del menú de Carlota Akaneya está por llegar: el Nigiri de lomo bajo de Ito Ranch de Matsusaka. Es el maravilloso colofón de un viaje por la mejor carne japonesa. Un único bocado en el que el arroz, la grasa y la proteína se mezcla llenándote la boca de algo que fácilmente se ha convertido en una de las mejores cosas que hemos probado nunca. Nos hemos puesto intensos, pero cuando lo pruebes ya verás…
El menú acaba con dos postres. El primero es el howaitochoko no mori, una mousse de té Matcha rellena de fruta de la pasión con frutas del bosque. Como te puedes imaginar, va perfecto para limpiar las papilas gustativas con algo súper fresco y con un punto dulce y ácido. Esto prepara la boca para la traca final, el Crown Melon de Fukuroi, Shizuoka. Es, sin lugar a dudas, la fruta más exclusiva que nos hemos comido nunca. A 200 € cada pieza, los cultivan mimándolos muchísimo; de hecho, cada planta solo produce un melón, para que se concentre el dulzor. Sí, está buenísimo y sí, es perfecto para presumir de que has comido algo tan loco.
- Howaitochoko no mori, una mousse de té Matcha rellena de fruta de la pasión con frutas del bosque
- Crown Melon
En definitiva, Carlota Akaneya es un clásico instantáneo. Poca gente que lo haya probado no dice maravillas de este local peculiar, único y auténtico. Es perfecto para ocasiones (muy) especiales y para disfrutar con la mejor compañía (no aceptan grupos de más de 4/6 personas, así que tienes que elegir muy bien con quién vas…).
Datos de interés:
Qué: Carlota Akaneya.
Cuándo: Lu – Vi: cenas | Sá – Do: comidas y cenas.
Dónde: Carrer Pintor Fortuny, 32.
Precio: 119,90 € por persona para el menú Fukuroi (no incluye bebidas). 79,90 € para el menú Akaneya.





