Tradición y brasa
Podríamos decir que el Molino de Pez es el hermano mayor de Fismuler. Bueno, más o menos. Según nos contaron, Molino de Pez es una mezcla entre Fismuler y un restaurante castizo de Madrid. Y esto es muy buena noticia porque 1. En Madrid se come muy bien, y 2. Fismuler es uno de nuestros restaurantes favoritos de Barcelona (como mínimo del que está escribiendo estas líneas). Después de un incendio que obligó a cerrar el restaurante, Molino de Pez ya luce aún mejor que antes.

Molino de Pez. Foto: Roger Alsina.
Molino de Pez nace inspirándose en la casa de comidas La Ancha, en Madrid, y la que dio origen a un grupo de restaurantes de gran éxito. A su vez, no olvida la ciudad donde se encuentra y recoge la esencia de las casas de comida barcelonesas usando tanto recetas tradicionales como productos locales.
Nosotros quisimos pasar a probar su carta para contarte todas sus maravillas (y darte un poco de envidia).

Bomba de la Barceloneta que nos comimos en otra visita a Molino de Pez.
Nuestra velada empezó con un par de tapas: unas increíbles zamburiñas con emulsión de piparra y sus conocidas croquetas de jamón. Ambas cosas te introducen lo que vas a encontrar en Molino de Pez: buen producto tratado de la mejor manera, respetando la tradición pero llevándola a nuestros días.

Zamburiñas con emulsión de piparra.
Seguimos con un tartar de dorada con uvas, guayaba y yuzu. Fue uno de nuestros favoritos: la delicadeza del pescado se mezcla muy bien con el dulce y el cítrico de las frutas, resultando en un plato súper fresco.
Siguiendo con el pescado, nos trajeron unos cortes de atún de cerco con salmorejo y ají amarillo. El atún es de mucha calidad y se podría comer tal cual, pero la idea de añadirle los otros ingredientes lo transforma totalmente. ¡Un gran acierto!

Atún de cerco con salmorejo y ají amarillo.
También quisimos probar el cazón con salsa tártara, que no es habitual encontrárselo en una carta (aunque cada vez encontramos más, ¡viva!). Era muy tierno y cada bocado era una maravilla, la verdad.
No te puedes ir de Molino de pez sin probar algo salido de su brasa. Por eso pedimos el espeto del día, que en este caso fue el de parpatana de atún, y lo acompañan con un aliño inspirado en la ensalada pipirrana. Es espectacular ver cómo dominan el fuego gracias a que tienen una preciosa cocina abierta. El producto que sale de su brasa está a la altura.
No solo saben hacer pescado, evidentemente. Lo demostraron con el lomo bajo acompañado por un poco de ensalada y patatas fritas con escabeche de zanahoria. La carne se deshace en la boca, con esto te lo digo todo.
Acabamos la cena con un postre que no nos esperábamos, pero que se convirtió en otro de nuestros favoritos de la noche: baba caliente al ron con nata y helado. Te lo acaban de preparar delante con un poco de show, cosa que añade espectacularidad a su sabor dulce y reconfortante. Realmente es un 10 de postre.

Baba caliente al ron con nata y helado.
En resumen: Molino de pez es un sitio ideal para disfrutar de la cocina tradicional hecha por manos expertas en un sitio precioso y moderno. Vale muchísimo la pena para cenas tranquilas y románticas. Si no te lo crees síguelos en Instagram y lo verás.
Datos de interés:
Qué: Molino de Pez.
Cuándo: Lu – Do: comidas y cenas.
Dónde: Carrer Còrsega, 346.
Precio: 50 – 70€ por persona (aprox.)
