El Bloody Mary más auténtico de Barcelona nace en un huerto
¿Alguna vez has estado en un bar donde todo, literalmente todo, se hace desde cero? En Bloody Mary, nada se parece a lo que ya conoces. Este no es un bar donde simplemente se mezcla y se sirve. Aquí se siembra, se cuida, se fermenta y solo entonces, se comparte. El Bloody Mary, ese cóctel icónico que da nombre a la casa, es la raíz de todo lo que pasa aquí.

bar Bloody Mary
Cuando escuchas “Bloody Mary” probablemente piensas en frescura, en algo que te despierta el cuerpo y obviamente al verano. Porque es un cóctel que tiene carácter, acidez, un punto de picante y un alma vegetal que siempre cae bien. Y sí, todo eso está. Pero lo que pasa en este bar va mucho más allá. Porque aquí el tomate no viene embotellado, nace de una semilla que Alessandro, el dueño, siembra cada año en su propia finca a las afueras de Barcelona.
El picante tampoco se compra, lo cultivan ellos mismos, hasta transformarse en ese toque justo que despierta todo. Y cada ingrediente que forma parte del cóctel está ahí por una razón. Fue pensado para respetar el producto, y para hacer del Bloody Mary no solo un trago, sino un cóctel ecológico y honesto.

Bloody Mary
La temporada de Bloody Mary empieza en marzo, cuando Alex planta más de 1.000 tomateras en su finca a las afueras de Barcelona. Entre julio y septiembre, cada tomate se recoge a mano, uno a uno, en una cosecha que marca el ritmo del año. Con esa producción se prepara todo el tomate que se usará en el bar durante los doce meses siguientes. Aquí no hay comparación. Porque no se compra, no se importa. Solo tierra, cuidado, paciencia y una forma de hacer que nace desde la raíz.
Una vez recogidos, los tomates se llevan a El Prat, a una pequeña empresa que transforma frutas y verduras sin salida comercial. Allí los convierten en zumo ecológico, con licencia sanitaria. Es una forma inteligente de producir a gran escala sin perder la trazabilidad ni el respeto por el producto. Y es también un modelo sostenible, honesto, responsable.
Cuando pides un Bloody Mary aquí, no te traen una copa servida. Te entregan un pequeño kit, como si fueras a construirlo tú. Se convierte en una divertida experiencia coctelera, puedes decidir el nivel de picante, probar fermentos caseros y tabascos elaborados en casa como el chile mexicano cascabel (que fermentan en el local y lo convierten en una explosión de sabor).

Bloody Mary bar
Y la historia detrás de Bloody Mary continua justo al lado del bar, donde hay un espacio que pocos conocen pero que lo explica todo, un laboratorio donde la imaginación, la creatividad, la técnica y la innovación echan a volar. Ahí se prueba, se fermenta, se ajusta, se estudia, es el lugar donde todo se crea. Lo que no crece en la tierra, nace ahí.

Bloody Mary bar
Pero el Bloody Mary no viene solo. Es el origen de todo, sí, pero también el punto de partida para explorar. A partir de esa base han creado variantes, para todos los gustos. Una de las más autenticas es el Korean Mary. Una versión hecha con kimchi fermentado en casa, col fermentada y la magia de una bacteria llamada lactobacillus que se activa con sal… y lo que viene después, es pura magia.
Además hay muchas opciones igual de especiales. Como el Alayage, un cóctel fresco y floral con bitter martini, licor de melocotón, sirope de frambuesa con pimienta rosa y soda de naranja con caléndula. Sutil, aromático, perfecto para quienes buscan algo distinto sin salir del universo del bar.

Bloody Mary bar
Y si después de tanto sorbo te da hambre, no te preocupes porque en Bloody Mary también tienen propuesta gastronómica para acompañar a sus fantásticos cócteles. Podréis disfrutar de focaccias italianas jugosas, recién horneadas, con ese equilibrio perfecto entre masa, aceite y sabor o de tablas de embutidos que no vienen de catálogo, sino de una mimada selección personal.
Bloody Mary está hecho con sentido, con un absoluto respeto hacia lo que se sirve y a quien lo disfruta. Es uno de esos lugares que no necesitan decir que son especiales, porque lo demuestran en cada detalle, desde la semilla hasta tu vaso, desde la finca hasta la barra y sobre todo con sabor y con mucha autenticidad.
Datos de interés:
Qué: Carrer de Ferrer de Blanes 3
Horario: Lun-Jue 13.00-1.00 am | Viernes 13.00-2.00 am
Dónde: Carrer de Ferrer de Blanes 3, Gràcia
Más información: instagram
